El apoyo de Claudia López a Iván Cepeda se convirtió en una de las pocas movidas visibles a cinco días del voto final en la segunda vuelta presidencial, cuando las campañas entran a su última semana con una polarización marcada y encuestas que, según el análisis previo, favorecen a Abelardo de la Espriella.
Una recta final con pocos endosos, y una excepción de alto perfil
En la última semana antes de la elección, el tablero luce más cerrado a nuevas adhesiones públicas: la mayoría de partidos y figuras ya tomó partido o dejó a sus votantes en libertad. En ese escenario, la exalcaldesa de Bogotá apareció como la excepción más relevante, tras señales de un acercamiento y un acuerdo programático que su entorno venía mencionando.
La representante a la Cámara Catherine Juvinao había dicho que buscaban un acuerdo sobre puntos como seguridad, salud, soberanía energética y emprendimiento, y que había expectativa por concretarlo. El movimiento tomó forma con el anuncio de López, que llegó en medio de una disputa en la que ambos candidatos pasaron a segunda vuelta con más del 40% de los votos, según el recuento citado.
En paralelo, el análisis recogió otras señales de reacomodo: Leonardo Huerta —fórmula vicepresidencial de López— apoyó a De la Espriella. Además, Sergio Fajardo y Juan Daniel Oviedo mantuvieron su decisión de dejar en libertad a sus votantes, mientras que a la campaña de De la Espriella se le reiteraron apoyos de la familia del fallecido expresidente Germán Vargas Lleras, principalmente sus hermanos Enrique y José Antonio y su hija Clemencia.
“No es una pose de campaña”: el respaldo de Claudia López a Cepeda
López explicó su decisión como un voto independiente basado en compromisos asumidos por Cepeda después de la primera vuelta, y no como una adhesión. “Yo sé que el talante sereno, serio, conciliador y concertador de Iván “no es una pose de campaña”… A mí me consta por más de 30 años”, afirmó al referirse a su relación con el hoy candidato, desde el movimiento de la Séptima Papeleta en los años 90.
En su mensaje, la exalcaldesa insistió en el perfil del candidato del Pacto Histórico y en su relación con la institucionalidad: “Iván nunca en su vida ha empuñado un arma… ha empuñado la ley, la democracia, el voto limpio”. Cepeda, por su parte, dijo representar una corriente que defiende la Constitución y sostuvo: “no nos van a convencer de respetarla, nosotros la vamos a hacer respetar”.
El anuncio también reaviva un contraste político: López había votado por Gustavo Petro en 2022, pero en meses recientes lo había criticado. Ahora volvió a respaldar a un candidato del mismo sector, al que señala como quien “recogió sus banderas” en la contienda por la Casa de Nariño.
Lo que puede pesar en la última semana: movilizar la base y el “margen” final
Expertos citados en el análisis advierten que, en campañas tan polarizadas, la recta final suele mover entre 3 y 7 puntos y que el juego no está tanto en convencer indecisos como en sacar a votar a quienes ya tienen preferencia. En esa lógica, se vuelven más determinantes las adhesiones de segundo nivel —gobernadores, alcaldes, congresistas regionales o gremios— por su capacidad de movilización local.
En términos de cuentas electorales, el análisis señaló que De la Espriella arrancó esta segunda vuelta con una ventaja de 600.000 votos y que el escenario base lo perfila como ganador con 52%-54%, mientras que Cepeda necesitaría una semana “excepcional” para revertir el resultado. En ese contexto, la llegada de López busca reforzar el puente hacia el centro político y sumar respaldos donde aún haya margen de crecimiento.
López llegó a la primera vuelta con 225.517 votos (0,95%), una cifra que no le permitió pasar el umbral para acceder a reposición de votos. Aun así, su definición pública de cara a la segunda vuelta se instala como uno de los movimientos más visibles de los últimos días, en una contienda donde cada señal política busca traducirse en participación y disciplina electoral.













