La recta final hacia la segunda vuelta presidencial en Colombia ha alcanzado su punto máximo de ebullición política. En las últimas horas, el candidato a la Casa de Nariño, Abelardo de la Espriella, elevó el tono de la contienda tras lanzar duras acusaciones contra los mandatarios regionales de Boyacá y Nariño, señalándolos de estar al frente de una supuesta red de presión a funcionarios y alcaldes locales para direccionar la votación de los próximos comicios.
De la Espriella apuntó de forma directa al gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, asegurando que desde su administración presuntamente se estarían utilizando recursos y el ofrecimiento de contratos públicos para inclinar la balanza electoral a favor del proyecto político de Iván Cepeda. Minutos antes, durante un multitudinario cierre de campaña en Buga (Valle del Cauca), el candidato de la oposición también arremetió contra el gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar: «No sea bandido, no presione a la gente, deje de presionar a los alcaldes», exclamó en la tarima.
De acuerdo con el aspirante presidencial, estas presuntas dinámicas de constreñimiento al elector no solo se estarían operando en el interior del país, sino que tendrían su epicentro en varios departamentos de la región Caribe. Adicionalmente, De la Espriella aseguró que un compendio de estas presuntas pruebas ya fue enviado a las autoridades de los Estados Unidos, aunque hasta el momento dichos documentos no han sido revelados al escrutinio público nacional.
La contundente respuesta de los mandatarios locales
Las reacciones de los gobernadores señalados no se hicieron esperar, rechazando de manera tajante las afirmaciones del candidato presidencial y calificándolas de ataques infundados que buscan polarizar al país en vísperas de las elecciones.
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Por un lado, el gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar, lamentó el lenguaje utilizado en la campaña y aseguró que el ataque verbal lesiona la institucionalidad regional.
«Cuando se ataca a un Gobernador llamándolo ‘bandido’ no se agrede a una persona, se hiere la dignidad de un departamento entero que, durante años, ha luchado por reemplazar la violencia por la paz. Nariño no merece ser estigmatizado ni señalado desde el odio y la descalificación», manifestó Escobar a través de sus canales oficiales.
A su vez, el gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, adoptó una postura de prudencia y distancia frente al choque mediático, afirmando que su administración se concentrará estrictamente en sus responsabilidades institucionales durante los días que le restan al proceso electoral.
«No voy a caer en polémicas electorales a una semana de la segunda vuelta presidencial. Mi tarea no es dividir a Boyacá ni enviar mensajes de división en este país que tanto necesita de reconciliación. Mi tarea es gobernar», puntualizó Amaya, añadiendo que cada una de sus directrices ha estado enfocada en garantizar las plenas garantías, el respeto y el voto libre en su territorio.
Con las cartas sobre la mesa y los ánimos caldeados en las regiones, el panorama de las elecciones presidenciales entra en una fase de máxima vigilancia por parte de las autoridades locales y los entes de control, que tendrán la última palabra sobre la veracidad de estas denuncias.

