La reunión Trump-Xi en Pekín combinó un mensaje de alerta y un cierre diplomático más cordial: Xi Jinping advirtió que un manejo equivocado de Taiwán podría llevar a que Estados Unidos y China “colisionen o incluso choquen”, y Donald Trump terminó la jornada invitándolo formalmente a Washington.
Xi pone a Taiwán en el centro y pide una relación de “socios, no adversarios”
Según la agencia estatal china Xinhua, Xi dijo que el tema de Taiwán puede colocar el vínculo bilateral en una “situación extremadamente peligrosa” si no se gestiona con cuidado. La advertencia marcó el tono de la conversación principal entre ambos mandatarios en el Gran Palacio del Pueblo.
El encuentro formó parte de la primera visita de un presidente estadounidense a China en casi una década. La agenda incluyó una bienvenida con despliegue ceremonial en la Plaza de Tiananmén, con guardia de honor, una banda militar interpretando el himno de Estados Unidos y una salva de 21 cañonazos.
Tras la ceremonia, Trump y Xi sostuvieron conversaciones por más de dos horas. En ese espacio, Xi planteó que ambos países deberían ser “socios, no adversarios”. Trump, por su parte, dijo que habían hablado por teléfono para “resolver problemas” y describió al líder chino como “un gran líder”.
Banquete de Estado e invitación para el 24 de septiembre en Washington
Más tarde, durante un banquete de Estado en el mismo Gran Palacio del Pueblo, Xi sostuvo en un brindis que “el gran rejuvenecimiento de la nación china” y “hacer a Estados Unidos grande otra vez” pueden avanzar de la mano.
En ese marco, Trump agradeció el recibimiento y extendió una invitación formal para que Xi visite la Casa Blanca el 24 de septiembre. El gesto buscó dejar una señal pública de continuidad del diálogo, pese a las diferencias expuestas durante la reunión.
Comercio, fentanilo y Ormuz: dos relatos oficiales sobre lo conversado
Sobre los temas tratados, Xinhua informó que la conversación incluyó comercio, Oriente Medio, Ucrania y la península coreana, sin divulgar mayores detalles. La Casa Blanca, en cambio, aseguró que también hablaron de fentanilo, acceso al mercado para empresas estadounidenses en China, inversiones chinas en industrias de Estados Unidos y compras de productos agrícolas estadounidenses.
Antes del inicio de las conversaciones, China autorizó el jueves que cientos de mataderos estadounidenses reanuden embarques de carne hacia el país, un movimiento que apuntó a descomprimir un frente comercial específico mientras avanzaba la agenda política.
En el apartado internacional, la Casa Blanca señaló que ambos líderes coincidieron en que el estrecho de Ormuz debe permanecer abierto. En su resumen, Washington sostuvo además: “Ambos países acordaron que Irán nunca puede tener un arma nuclear”.
Los medios estatales chinos no mencionaron ni Ormuz ni el programa nuclear iraní, y se limitaron a señalar que se discutió Oriente Medio. La diferencia subrayó que, aun con gestos de cooperación, ambos gobiernos siguen midiendo qué presentan como acuerdos en una cumbre de alto peso estratégico.
La reunión en Pekín ocurrió mientras Washington y Pekín buscan mantener una distensión que frene choques mayores. Trump y Xi ya se habían visto en octubre en Corea del Sur, donde acordaron pausar una guerra comercial y China postergó por un año nuevas restricciones a exportaciones de tierras raras; entre los interrogantes que quedan abiertos está si Pekín aceptará extender ese aplazamiento.













