Estados Unidos cerró un acuerdo para adquirir una participación del 55 % en una nueva empresa conjunta con un operador privado venezolano. La operación busca afianzar el acceso al crudo de Venezuela, que se ha convertido en la segunda fuente de petróleo importado por EE.UU., detrás de Canadá.
Reservas y suministro petrolero
La concesión del yacimiento tendrá una duración de 100 años y dará origen a una compañía que controlará 65.000 millones de barriles de reservas probadas. Venezuela posee 303.000 millones de barriles de reservas probadas, mientras que Estados Unidos controla actualmente 46.000 millones de barriles, de acuerdo con datos de la Administración de Información Energética.
Estados Unidos ha más que cuadruplicado este año sus importaciones de crudo venezolano, hasta cerca de 600.000 barriles diarios, el mayor volumen desde que la primera administración Trump impuso sanciones en 2019. Aunque el país norteamericano es exportador neto de petróleo y combustibles, sus refinerías requieren también crudos pesados para determinados productos.
El petróleo venezolano es pesado y ácido, y permite obtener asfalto, aceites industriales, diésel y combustible para aviones. Muchas refinerías estadounidenses fueron diseñadas para procesarlo, por lo que mayores compras desde Venezuela permitirían una operación más eficiente de esas plantas.
Inversión petrolera en Venezuela
Venezuela produce alrededor de 1,2 millones de barriles diarios, unos 150.000 barriles más al día que a comienzos de año, indicó Luisa Palacios, directora general del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia. La cifra sigue por debajo de los 3,5 millones de barriles diarios que el país producía antes de finales de la década de 1990.
Para recuperar aquellos niveles de producción serán necesarios miles de millones de dólares de inversión extranjera durante al menos una década, señaló Palacios. Chevron ha mantenido presencia en Venezuela durante las últimas décadas, pero otras grandes compañías estadounidenses no han destinado recursos al país.
Andy Lipow, presidente de Lipow Oil Associates, consideró que la participación directa de Estados Unidos en un yacimiento privado podría acelerar inversiones al situar las operaciones de las petroleras bajo un marco jurídico estadounidense. Rob Thummel, gestor sénior de carteras en Tortoise Capital, advirtió que los proyectos venezolanos deberán competir por capital con inversiones en otras regiones.
El nuevo Gobierno venezolano abrió la industria petrolera a la participación privada. En el acuerdo, Venezuela conservará una participación del 45 %, en un sector cuya recuperación depende de ingresos e inversión para elevar la producción. Thummel sostuvo que pasarán años, y no meses, antes de que se genere petróleo adicional en el país.

















