El Banco de la República advirtió que la inflación volvió a niveles cercanos al 6 % en junio y julio de 2026, mientras las presiones de demanda y el rumbo fiscal dificultan retornarla a la meta del 3 %.
Demanda y tasa de interés
La inflación había descendido a 4,8 % en junio de 2025, pero retomó una trayectoria ascendente durante el último año. Leonardo Villar, gerente general del Banco de la República, abordó el panorama en la apertura de la 60.ª Convención Bancaria, celebrada en Cartagena, y señaló las decisiones económicas que elevaron las presiones sobre los precios.
El incremento del salario mínimo y la expansión del gasto público impulsaron la demanda interna por encima de la capacidad productiva de la economía. Para 2026, el salario mínimo aumentó cerca de 17 puntos porcentuales por encima de la inflación y la productividad, de acuerdo con las cifras expuestas por la autoridad monetaria.
El peso eleva retos competitivos
El consumo del Gobierno creció 11,5 % en términos reales durante el segundo trimestre de 2026. En ese lapso, la demanda interna avanzó 4,8 % y la economía creció 3,5 %. El dinamismo también se reflejó en el empleo: el desempleo llegó a 8 % en junio, uno de los registros más bajos mencionados.
Ante el repunte de los precios, el Banco de la República endureció nuevamente su política monetaria. Durante 2026 elevó en 275 puntos básicos la tasa de interés de política, que se ubica actualmente en 12 %, aunque las expectativas de inflación siguen por encima de la meta.
A mediados de 2025, los analistas esperaban una inflación inferior al 3,5 % a dos años. La proyección subió a 4,7 % a comienzos de 2026 y actualmente ronda 4,2 %, aún fuera del rango establecido.
La apreciación del peso colombiano añadió presión sobre los sectores exportadores y las empresas que compiten con bienes extranjeros. En 2026, la moneda se ha valorizado más de 18 % frente al euro y en proporciones similares frente a las divisas de Chile y Perú.
Las importaciones aumentaron cerca de 14 % durante el primer semestre, mientras el déficit comercial alcanzó US$8.248 millones, un máximo histórico para un primer semestre. Ese comportamiento agrava las dificultades competitivas identificadas por el banco.
Los costos laborales también aumentaron por la combinación entre el alza del salario mínimo, la reducción de la jornada laboral y la apreciación del peso. Para trabajadores de baja calificación, los salarios por hora en pesos subieron cerca de 28 %; medidos en dólares, el incremento supera el 50 %.

















