En un pronunciamiento conjunto emitido este 26 de febrero, el Comité Empresarial Ecuatoriano (CEE) y la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI) hicieron un llamado urgente a los gobiernos de ambos países para frenar la escalada de medidas comerciales restrictivas. Los gremios advirtieron que los recientes incrementos arancelarios y las barreras técnicas están golpeando directamente el empleo, la inversión y el funcionamiento de las cadenas regionales de valor, poniendo en riesgo una relación histórica y estratégica.
Si bien el sector empresarial reconoce que la seguridad en las zonas fronterizas es un desafío que requiere cooperación estatal, enfatizan que las represalias comerciales no son la solución al problema de fondo. «Este tipo de medidas no ataca la raíz, sino que abre otros frentes con grandes consecuencias para la economía local y los consumidores», señala el comunicado. La preocupación radica en que una guerra comercial en este momento de 2026 podría desestabilizar la integración productiva que beneficia a millones de personas en ambos lados de la frontera.
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La ANDI y el CEE destacaron que los efectos de estas medidas ya se reflejan en una desaceleración de los flujos comerciales binacionales. Por ello, instan a priorizar el diálogo técnico e institucional sobre las decisiones políticas unilaterales. Reiteraron que la cooperación binacional es la única herramienta fundamental para preservar la estabilidad regional y evitar que se profundicen grietas que debiliten la competitividad de los sectores productivos frente a mercados globales.
Finalmente, reafirmaron su disposición para colaborar desde el ámbito técnico en la construcción de soluciones que permitan encauzar la coyuntura. En Nación Colombia, analizamos que esta alerta empresarial surge en un punto crítico para la Comunidad Andina, donde la confianza de los inversores depende de reglas de juego claras y una diplomacia comercial sólida que garantice el bienestar de las economías locales.

