En un nuevo mensaje sobre la transición energética, el presidente Gustavo Petro sostuvo que el principal freno para abandonar los combustibles fósiles es “el modelo suicida del capitalismo” y puso en duda que ese sistema pueda adaptarse a una matriz de energía no fósil.
Petro insiste en que la transición energética choca con el modelo actual
El planteamiento del mandatario se concentró en una idea: la velocidad y la escala del cambio energético no dependen solo de tecnología o de voluntad política, sino de un modelo económico que, a su juicio, prioriza la rentabilidad inmediata y empuja a mantener la dependencia del carbón, el petróleo y el gas.
En esa línea, Petro afirmó que el capitalismo, tal como opera hoy, no solo retrasa la transición energética, sino que la vuelve incompatible con sus incentivos. Su crítica apuntó a la continuidad de un patrón de consumo y producción que, en su lectura, termina chocando con los límites ambientales.
El presidente también cuestionó de forma explícita que el capitalismo se pueda adaptar “a un modo de energía no fósil”. La frase resume el eje de su intervención: el problema no sería únicamente cambiar fuentes de energía, sino cambiar las reglas que sostienen el negocio fósil.
El mensaje y su alcance en el debate de transición energética
Aunque Petro no anunció una medida concreta en este pronunciamiento, su señal política es nítida: la discusión sobre la transición energética, en su visión, no se resuelve con ajustes graduales dentro del mismo marco económico. Por eso, su discurso vuelve a colocar el foco en el choque entre descarbonización y modelo de crecimiento.
El mandatario enmarcó su crítica en términos de riesgo: describió el sistema como un camino de autodestrucción y lo sintetizó con la expresión “modelo suicida del capitalismo”. En el fondo, el mensaje busca reforzar que la crisis climática no es un asunto periférico, sino una consecuencia directa de decisiones económicas.
Con esa postura, Petro vuelve a fijar una línea discursiva que trasciende a Colombia y se instala en el debate global sobre cómo financiar y acelerar el cambio de matriz energética. El siguiente paso, en términos prácticos, será ver si este enfoque se traduce en propuestas específicas o en nuevas definiciones de política pública.
















