El fantasma de la crisis energética global ha vuelto a sacudir a los mercados financieros. Tras semanas de aparente calma y optimismo, el precio del petróleo registró un violento repunte luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara que Washington prepara nuevos ataques militares contra Irán, dando por terminada la frágil tregua en Oriente Medio.
La respuesta de los tableros internacionales fue fulminante: el crudo Brent, de referencia para el mercado global y Colombia, se disparó un 5,21%, superando la barrera de los USD 80 por barril durante la jornada comercial por primera vez en más de dos semanas. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI) avanzó un 4,37%, ubicándose en los USD 73,52.
El estrecho de Ormuz se congela otra vez
El desplome de la confianza de los inversionistas coincide con la nueva parálisis del estrecho de Ormuz, el corredor marítimo más crucial del planeta por donde transita habitualmente el 20% del petróleo y gas natural licuado del mundo.
La paradoja es absoluta. Cuatro meses y medio después de que Teherán bloqueara el paso, de los 109 grandes buques petroleros que llegaron a quedar varados en el Golfo Pérsico, esta semana solo quedaba uno por evacuar. Los armadores (dueños de los barcos) habían logrado desatascar el flujo mediante maniobras nocturnas, acuerdos bilaterales y escoltas de la Armada estadounidense. Sin embargo, las declaraciones de la Casa Blanca borraron el avance de un plumazo.
«Hemos vuelto a un clima de hostilidad, y eso es lo que ha desencadenado la subida de hoy», resumió John Kilduff, analista de la firma Again Capital.
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Las aseguradoras dicen «no más» ante el riesgo bélico
Los datos de seguimiento de buques recopilados por agencias como Bloomberg encienden las alarmas. Irán ha perpetrado al menos cinco ataques contra embarcaciones comerciales en zonas que supuestamente contaban con protección militar de Estados Unidos (tres de ellos reportados en los últimos días).
Para los expertos del sector, el análisis ya no se basa en cuántos barcos están atrapados, sino en un factor psicológico y financiero: quién se atreverá a ingresar al Golfo Pérsico bajo este panorama.
Las agresiones más recientes elevaron el nivel de riesgo a un grado que las compañías de seguros de carga consideran inaceptable. A este cóctel explosivo se suma que Washington volvió a activar las duras sanciones contra el crudo iraní, dejando sin efecto el protocolo de entendimiento firmado el pasado 17 de junio que había devuelto un respiro al comercio global.
¿Hacia dónde va la tregua de los 60 días?
Los recientes choques echan por tierra las esperanzas de la comunidad internacional de que la actual tregua de 60 días sirviera de puente para un acuerdo de paz duradero. Jorge León, analista de Rystad Energy, advirtió que estos eventos erosionan seriamente la confianza de la industria naviera, lo que retrasará de forma indefinida el regreso de las flotas comerciales al corredor.
Fiel a su estilo, Donald Trump afirmó que ya no desea «tener trato» directo con el gobierno de Irán, aunque dejó entrever que sus emisarios mantienen líneas secundarias de negociación. A pesar de la retórica bélica reinante, analistas de Wall Street no descartan un viraje de timón repentino en la diplomacia de la Casa Blanca.
De hecho, el propio mandatario estadounidense buscó restarle drama a la escalada en los mercados asegurando que cualquier desenlace «terminará muy rápido y solo hará que todo sea más seguro, incluso para el petróleo».


