El show de medio tiempo en la final del Mundial 2026 debutó en el New Jersey Stadium y dejó una señal clara: la FIFA quiere que el descanso del partido también sea un evento global. El formato, inspirado en el Super Bowl, se estrenó por primera vez en una final mundialista.
El show de medio tiempo en la final del Mundial 2026: quién lo produjo y cuánto duró
La puesta en escena estuvo a cargo de FIFA junto con Global Citizen. La dirección artística la asumió Chris Martin, líder de Coldplay, con la idea de convertir los minutos entre tiempos en un espectáculo de alcance masivo, sin desplazar el foco del partido.
Según lo presentado en el estadio, el show duró alrededor de 11 minutos. En ese lapso se montó un escenario desmontable sobre el terreno de juego y se activó una producción audiovisual con efectos especiales, diseñada para montarse y retirarse en tiempo récord.
Madonna, Shakira, BTS y más: el cartel musical y el cierre con Coldplay
El elenco reunió a Madonna, Shakira, Justin Bieber, BTS y Burna Boy. Cada artista tuvo una ventana breve dentro de una sucesión de apariciones, con coreografías y visuales pensados para televisión y transmisión global, además del público en el estadio.
El cierre llegó con Coldplay y un coro infantil. La puesta final enfatizó un mensaje de inclusión y unidad entre culturas, en línea con el objetivo declarado del segmento: sumar entretenimiento y una narrativa de celebración alrededor del evento deportivo.
Aplausos y críticas: el debate por tradición, tiempos y ritmo del descanso
La decisión abrió reacciones encontradas. Una parte del público celebró que la final adoptara un componente de espectáculo similar al de grandes eventos deportivos estadounidenses, con la promesa de atraer nuevas audiencias y ampliar el impacto del Mundial como producto cultural.
En cambio, aficionados, exjugadores y analistas cuestionaron el formato por considerarlo una ruptura con la tradición del fútbol. Otra crítica apuntó a la duración del descanso y al ritmo del show, ya que el tiempo acotado obligó a repartir protagonismo entre varios artistas.
Más allá de la polémica, la FIFA dejó instalada una señal de cambio para futuras finales. La recepción en audiencia y la repercusión en redes sociales reflejan una apuesta por reforzar el componente de entretenimiento del torneo, con el partido como centro del evento.








