El ambiente político en Colombia está que arde. Tras los intensos resultados de las urnas el pasado 31 de mayo, la polarización y las dudas sobre las instituciones suelen tomarse las redes sociales y las conversaciones de café. Sin embargo, en el Parque Dalias de Bogotá, un grupo de jóvenes decidió cambiar el tono de la discusión y llevar el debate a su propio terreno: el asfalto, un micrófono y una base de rap.
A través de una alianza entre Pulzo, la Mesa Freestyle de Puente Aranda y la Registraduría Nacional, se llevó a cabo un encuentro de improvisación donde las rimas no buscaron atacar al rival, sino sembrar un mensaje claro y directo: la urgencia de recuperar la confianza en el proceso electoral en Colombia.
De la plaza a las urnas: La gran responsabilidad del veredicto
A primera vista, la política institucional y el rap de plaza parecen mundos opuestos. Pero para quienes viven y respiran la cultura del freestyle, ambos escenarios comparten una columna vertebral: la transparencia y el debate con argumentos.
«En ambos procesos hay una gran responsabilidad… Actualmente la política está muy polarizada y los extremos son los que están ofreciendo opciones. Entonces no necesariamente tenemos que chocar si tenemos opiniones distintas», explicó Nacho Artist, juez y fundador de la Mesa Freestyle Puente Aranda.
Para el líder cultural, la improvisación demuestra que se puede competir con fuerza sin caer en la agresión, una lección de autonomía y libertad que el país necesita aplicar con urgencia de cara a la segunda vuelta presidencial que se celebrará el próximo 21 de junio.
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El rol del jurado: ¿Es lo mismo calificar un patrón que contar votos?
Uno de los paralelismos más interesantes de la jornada lo puso sobre la mesa Andy Karma, otro de los jueces del evento. Él comparó la presión de dar un veredicto en una batalla con la inmensa tarea que tienen los jurados de votación en los comicios reales.
Concentración absoluta: En el freestyle, un parpadeo puede hacer que te pierdas una rima; en las urnas, un error puede alterar la voluntad popular.
Compromiso con la verdad: De la imparcialidad del juez —o del jurado de mesa— depende que la gente siga creyendo en el juego.
«Es clave e importante, porque de nosotros depende la transparencia. A uno como jurado le toca estar en sus cinco sentidos… si queremos un buen país, debemos estar concentradísimos en este papel», afirmó Karma.
El arte como puente para combatir la apatía
Al ritmo de los beats, los competidores soltaron barras cargadas de conceptos como «voto», «elección», «transparencia» y «autonomía». El objetivo de fondo era sacudir la apatía juvenil. Los artistas coinciden en que quedarse en casa y no participar solo debilita la democracia. Sin la voz de la ciudadanía en las urnas, simplemente no hay juego posible.
En momentos donde las narrativas de fraude y desconfianza institucional inundan el debate público, esta iniciativa demostró que la cultura urbana puede ser un canal poderoso para incentivar la participación ciudadana, recordándole a los bogotanos que cuidar la democracia también puede ser un asunto de rimas, respeto y comunidad.

