Guadalajara, la segunda ciudad más importante de México, atraviesa una de sus crisis de seguridad más agudas tras confirmarse la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho». El líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), y hasta hace poco el narcotraficante más buscado del mundo, fue abatido por las autoridades el pasado domingo. La noticia desató una ola de represalias que incluyó bloqueos, quema de vehículos y enfrentamientos en puntos estratégicos, sumiendo a la capital jalisciense en un estado de zozobra que ha obligado a sus habitantes a realizar compras de pánico ante la incertidumbre.
En municipios como Tlaquepaque, la vida cotidiana se ha visto fracturada. Mario, un taxista local, relata cómo su familia debió dividirse para asegurar suministros básicos: mientras él hacía filas kilométricas por tortillas, sus hijas y esposa buscaban otros alimentos ante el temor de un nuevo asedio del cártel. Esta realidad evidencia cómo Guadalajara se consolidó como la «casa elegida» del narcotráfico, un proceso que inició en los años 80 con el Cártel de Guadalajara y que el CJNG perfeccionó mediante una estructura paramilitar y una expansión territorial sin precedentes.
El CJNG, bajo el mando de «El Mencho», transformó a Jalisco en su centro neurálgico de operaciones debido a su conectividad logística y su robusta economía, ideal para el lavado de activos. A diferencia de otros grupos, esta organización implementó un modelo de control social y violencia extrema, utilizando drones y armamento de alto calibre para enfrentar al Estado. Hoy, aunque el gobierno mexicano celebra un golpe histórico, expertos en seguridad advierten que la estructura del cártel permanece activa y que la lucha por la sucesión podría recrudecer la violencia en el corto plazo.
Le puede interesar: https://nacioncolombia.com/inician-las-capacitaciones-para-jovenes-habitantes-de-calle-como-guardianes-de-bogota/
A pesar de que las autoridades han reportado un retorno gradual a la normalidad, el sentimiento de inseguridad es palpable. Como conductor de taxi, Mario asegura que, aunque los bloqueos han cesado, «el temor persiste». El futuro de la seguridad en el occidente mexicano depende ahora de la capacidad del Estado para contener las células remanentes del CJNG y evitar que otros grupos criminales, como el Cártel de Sinaloa, intenten ocupar el vacío de poder dejado por el capo. En Nación Colombia, analizamos cómo este evento impacta las rutas del narcotráfico que conectan con Suramérica.

