El Pentágono transmitirá en directo la ejecución por fusilamiento de Nidal Hasan, exmayor del Ejército estadounidense condenado por matar a 13 personas en Fort Hood en 2009. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, anunció que el procedimiento será público. La decisión recibió una objeción de la oficina de derechos humanos de la ONU.
Transmisión de la ejecución de Hasan
Un funcionario del Departamento de Defensa confirmó que el fusilamiento se difundirá en vivo. Hegseth había afirmado que se aseguraría de que el público pudiera verlo. Justificó la decisión con el argumento de que la gente debe entender que actos como el cometido por Hasan tienen «consecuencias graves».
La ejecución está programada para el 3 de diciembre en Fort Hood, Texas, la base donde ocurrió el ataque. El secretario del Ejército anunció la fecha. El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, informó que el presidente Donald Trump aprobó la ejecución por recomendación de Hegseth.
La oficina de derechos humanos de la ONU sostuvo que transmitir el fusilamiento en vivo sería «equivalente a una ejecución pública» y violaría la prohibición absoluta de la tortura. El organismo recordó que ya había calificado las ejecuciones públicas en Afganistán e Irán como una forma de trato o castigo cruel, inhumano o degradante.
John Mills, abogado que trabaja con personas condenadas a muerte, describió la transmisión como «sin precedentes en la era moderna» y señaló que se encuentra en un terreno jurídico incierto. El senador demócrata Chris Murphy también cuestionó la iniciativa y la calificó de «repugnante».
La condena y los antecedentes
Hasan era psiquiatra del Ejército cuando abrió fuego el 5 de noviembre de 2009 en un edificio médico de Fort Hood. Allí había soldados que esperaban revisiones y vacunas antes de ser desplegados. El ataque dejó 13 muertos y 32 heridos. Hasan admitió ante el tribunal su responsabilidad por los disparos.
En el consejo de guerra de 2013, Hasan declaró que creía estar protegiendo a los musulmanes y a los talibanes en Afganistán. Un jurado militar lo condenó a muerte ese año. Su ejecución sería la primera de un militar estadounidense desde 1961, cuando se llevó a cabo una por ahorcamiento.
Por el método elegido, el antecedente se remonta aún más atrás: el último fusilamiento militar ocurrió en 1945, durante la Segunda Guerra Mundial. El caso de Hasan marcaría así tanto el regreso de las ejecuciones militares tras más de seis décadas como el primer uso de un pelotón de fusilamiento militar desde aquella guerra.
La legislación militar exige la aprobación presidencial para una ejecución. Además, el procedimiento necesita una revisión en apelación y un fallo definitivo sobre su legalidad para seguir adelante. Especialistas en derecho militar señalaron que Hasan podría presentar un recurso de habeas corpus ante un tribunal civil, una vía que podría retrasar la fecha prevista.











