El carro bomba en Cúcuta explotó hacia las 3:20 de la madrugada del 1 de agosto de 2026 frente al Comando de Policía de Norte de Santander y dejó ocho patrulleros heridos, además de tres civiles lesionados, según reportes oficiales.
La explosión frente al comando y los daños en el sector
La detonación ocurrió en inmediaciones del comando policial y causó afectaciones en las instalaciones, así como en edificaciones, vehículos y establecimientos cercanos. En el ataque también murió un canino de la institución.
De acuerdo con el secretario de Seguridad Ciudadana de Norte de Santander, George Quintero, los heridos fueron “ocho policías y tres particulares”. El atentado ocurrió en el barrio Tasajero, cerca de viviendas y locales comerciales, y en un sector próximo a la central de abastos Cenabastos, donde llegan camiones de madrugada, lo que habría evitado que el vehículo llamara la atención.
Tras la explosión, las autoridades acordonaron la zona mientras unidades antiexplosivos e investigadores adelantaban la inspección del lugar y la recolección de evidencias. Reportes locales señalaron que también se inició el retiro de los restos del vehículo utilizado.
General William Rincón en el lugar y recompensa por información
El general William Rincón, director de la Policía Nacional, se desplazó a Cúcuta para verificar la situación de orden público y acompañar a los uniformados heridos y a sus familias. “Ya están desplegadas todas las capacidades institucionales para identificar y capturar a los responsables”, afirmó al rechazar el atentado.
La Alcaldía de Cúcuta también condenó el ataque contra el comando y expresó su solidaridad con los policías afectados y sus familias. En la misma línea, el gobernador de Norte de Santander, William Villamizar Laguado, anunció una recompensa de hasta 100 millones de pesos para quien entregue información que permita identificar y capturar a los responsables.
Investigación abierta y operativos sin autor atribuido
Las autoridades mantienen operativos de seguridad y labores de inteligencia en la capital de Norte de Santander. Hasta el momento, no hay atribución oficial del hecho a un grupo armado ilegal.
Además de la explosión inicial, el ataque estuvo seguido por otras detonaciones en el mismo sector, de acuerdo con los reportes disponibles. La Fiscalía y la Sijín iniciaron las investigaciones para establecer quiénes planearon y ejecutaron la acción.
En redes sociales, el senador Wilmer Carrillo expresó solidaridad con la Policía, las familias de los heridos y los residentes del sector afectado. Por ahora, la prioridad de las autoridades está en identificar a los responsables y avanzar en las capturas anunciadas tras el atentado.















