En la recta final de una de las campañas presidenciales más intensas de los últimos años, la senadora y líder indígena Aída Quilcué rompió el silencio sobre los desafíos de mantener vivo el proyecto político del Pacto Histórico en el poder. Como fórmula vicepresidencial del candidato Iván Cepeda, Quilcué conversó a fondo sobre el balance de los primeros cuatro años de la izquierda en la Casa de Nariño, las deudas pendientes en las regiones y la promesa de ejercer un mandato con verdadera incidencia del Ejecutivo.
La líder caucana fue enfática al señalar que su postulación no responde a una cuota de representación étnica o decorativa para el tarjetón electoral. Según relató, el compromiso pactado con Cepeda es el de liderar bajo un modelo de co-gobierno real.
«Iván me dijo que no me tiene como una fórmula vicepresidencial simplemente simbólica, sino para que seamos compañeros y gobernemos juntos un país que requiere cambios», afirmó Quilcué, marcando una distancia temprana frente a los históricos cuestionamientos de aislamiento que vivió la actual vicepresidenta Francia Márquez durante diversas etapas del mandato de Gustavo Petro.
El balance social y el fantasma de las promesas incumplidas
Al ser cuestionada sobre los motivos por los cuales el electorado debería apostar por un segundo periodo de la izquierda cuando aún quedan reformas estructurales a mitad de camino, la senadora defendió con vehemencia el impacto del actual Gobierno en el Congreso de la República. Para la candidata, logros como la reforma pensional (enfocada en los adultos mayores) y la gratuidad educativa para jóvenes con la matrícula cero justifican la continuidad del proyecto político.
Sin embargo, el tema de la seguridad en las regiones sigue siendo el talón de Aquiles del sector oficialista. Proveniente del departamento del Cauca —una de las zonas más golpeadas por la persistente violencia de grupos armados—, Quilcué reconoció que la pacificación del territorio es una tarea inconclusa, atribuyéndola a un «olvido estructural» difícil de erradicar en un solo cuatrienio.
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«El Cauca sigue en una violencia sistemática y no porque el gobierno no lo haya atendido, sino porque son rezagos de la guerra estructural», explicó, argumentando que la única vía real para desescalar el conflicto es golpear la pobreza extrema.
Una postura frente a la Constituyente y la ‘Paz Total’
Uno de los puntos más agudos de la agenda política actual es la propuesta de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente impulsada por el presidente saliente. Al respecto, la líder indígena se alineó con la postura moderada de Iván Cepeda, priorizando la consolidación de un Gran Acuerdo Nacional antes de saltar a mecanismos de reforma constitucional. «Si en ese gran acuerdo se resuelven situaciones estructurales del país, sobre todo temas que nos conlleven a construir igualdad y a superar el olvido estructural, sería un paso que damos a favor del país», matizó.
Por otra parte, al evaluar los resultados de la polémica política de ‘Paz Total’ —de la cual su compañero de fórmula, Iván Cepeda, ha sido uno de los principales arquitectos dentro del legislativo— Quilcué realizó una fuerte autocrítica sin renunciar a la bandera del diálogo. Para la candidata vicepresidencial, los procesos han flaqueado debido a dos factores específicos:
Falta de voluntad de los grupos armados: Aseguró que las mesas de negociación carecieron de un compromiso serio por parte de las estructuras ilegales para cumplir lo pactado.
Exclusión de las víctimas: Señaló que la sociedad civil y los afectados directos por el conflicto armado han quedado al margen de los debates principales, restándole legitimidad a los acuerdos.
La persistencia frente al dolor de la guerra
La historia personal de Aída Quilcué está marcada por las cicatrices directas del conflicto interno: su esposo fue asesinado en el marco de las movilizaciones sociales y ella misma sufrió un episodio de secuestro en los últimos meses. Pese a las tragedias familiares y personales, la lideresa insiste en que la salida negociada es la única ruta viable para Colombia.
A pocos días de que el país acuda masivamente a las urnas para elegir al sucesor de Gustavo Petro, la candidata del Pacto Histórico se muestra optimista frente al despliegue de las campañas comunitarias en las calles y confía en que el electorado respaldará la bandera de la vida frente a las propuestas de la oposición tradicional.

