El ala más radical del gobierno israelí ha vuelto a sacudir el tablero político y militar en Medio Oriente. Este lunes, el ministro de Seguridad Nacional de Israel, el ultraderechista Itamar Ben Gvir, lanzó un duro e incendiario llamado al primer ministro Benjamín Netanyahu, exigiéndole romper los acuerdos vigentes y declarar una guerra total contra Líbano, acompañada de un bloqueo energético inmediato al país vecino.
A través de un mensaje en su cuenta de X, Ben Gvir rechazó tajantemente la actual dinámica fronteriza y presionó para que Israel retome la ofensiva militar sin contemplaciones, involucrando la postura de la Casa Blanca en la ecuación.
«No debemos normalizar la realidad de los drones explosivos. Es hora de que el primer ministro golpee el escritorio de Trump y le informe que volvemos a la guerra en Líbano», sentenció el polémico ministro.
Estas declaraciones se dan en un momento de alta sensibilidad internacional para Ben Gvir, quien recientemente enfrentó una oleada de condenas globales tras la difusión de un video que evidenciaba abusos de las autoridades israelíes contra activistas de la Flotilla Global Sumud.
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Un alto el fuego que solo existe en el papel
La agresiva postura del ministro de Seguridad Nacional expone la fragilidad de la situación en la frontera norte. Aunque a mediados de abril se acordó un cese de hostilidades —el cual fue extendido recientemente por 45 días más—, la realidad en el terreno dista mucho de ser una tregua real.
Previamente, en abril, las fuerzas israelíes ya habían confirmado incursiones terrestres de hasta 10 kilómetros dentro de la soberanía libanesa. Hoy en día, los ataques diarios y las demoliciones de viviendas en las zonas ocupadas del sur de Líbano siguen siendo una constante.
Nuevos bombardeos y órdenes de evacuación masiva
La violencia se intensificó notablemente a primera hora de este lunes. Al menos tres personas perdieron la vida tras una serie de bombardeos israelíes dirigidos contra vehículos en el sur de Líbano. De acuerdo con la agencia estatal de noticias libanesa (NNA), los proyectiles impactaron de forma directa contra dos automóviles y una motocicleta en rutas cercanas a la localidad de Jarmaq.
En respuesta a la escalada, el Ejército de Israel comenzó a preparar el terreno para operaciones aún más severas. El portavoz militar en árabe, Avichai Adrai, emitió órdenes de evacuación forzada para diez localidades del sur de Líbano, bajo el argumento de combatir posiciones del partido-milicia chií Hezbolá.
Las Fuerzas de Defensa de Israel justificaron estas acciones fronterizas señalando lo siguiente:
Acusaciones de violaciones: El mando militar asegura que Hezbolá ha quebrantado los términos del armisticio.
Advertencia a civiles: Se le ordenó a la población civil alejarse un mínimo de 1.000 metros de cualquier instalación o elemento asociado a la milicia, advirtiendo que quedarse en la zona representa un peligro inminente para sus vidas.
El llamado de Ben Gvir a una guerra abierta y al corte total del suministro eléctrico eleva al máximo las alarmas internacionales, amenazando con sepultar de manera definitiva los esfuerzos diplomáticos por estabilizar la región

