La violencia no da tregua en el departamento de Nariño. Lo que comenzó como una disputa territorial se ha transformado en una pesadilla para los habitantes de Cumbitara, donde más de 200 familias se han visto obligadas a abandonar sus hogares para salvar sus vidas.
De acuerdo con el reporte más reciente de la Defensoría del Pueblo, los enfrentamientos, que se intensificaron desde el pasado 23 de marzo, tienen como protagonistas a tres estructuras criminales que luchan a sangre y fuego por el control de la zona: las disidencias de las Farc (bajo el mando de alias ‘Iván Mordisco’), los Comuneros del Sur y las Autodefensas Unidas de Nariño (AUN).
Pueblos fantasma y centros de refugio
El avance de los combates ha provocado un éxodo masivo desde las veredas de Santa Elena, El Desplayado, La Florida, San José del Bijao, Boca de Mares y San Agustín. El destino de estas familias ha sido la cabecera del corregimiento de Sidón y el casco urbano de Cumbitara, donde actualmente se refugian en residencias estudiantiles y casas particulares que han sido improvisadas como albergues.
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La situación es crítica, pues la entidad advirtió que el número de desplazados podría aumentar drásticamente en las próximas horas si las detonaciones no cesan.
Un riesgo que ya estaba advertido
Este escenario de terror no tomó por sorpresa a las autoridades. Desde principios de año, la Defensoría había emitido la Alerta Temprana 008, señalando el riesgo inminente por las alianzas bélicas entre grupos disidentes y paramilitares en la región. Hoy, ese riesgo se ha materializado en el sufrimiento de cientos de campesinos que han quedado atrapados en medio del fuego cruzado.
Llamado urgente al Gobierno Nacional
Ante la magnitud de la emergencia, se ha solicitado la intervención inmediata de los ministerios del Interior, Defensa y Salud, así como del ICBF y la Unidad para las Víctimas. El objetivo es activar protocolos que permitan brindar atención humanitaria de emergencia a los desplazados y proteger a la población civil que aún permanece en el territorio.
«Es urgente que los grupos armados cesen de inmediato los combates y saquen a la población civil de sus objetivos», señalaron fuentes de la Defensoría, mientras los habitantes de Cumbitara esperan que el Estado retome el control de una región que hoy parece estar a merced del conflicto.


