La industria cultural y periodística atraviesa un momento de creciente preocupación ante el uso acelerado de la inteligencia artificial sin marcos regulatorios claros, una situación que ya genera alertas entre creadores, comunicadores y organizaciones del sector en América Latina y otras regiones del mundo.
En los últimos meses, artistas, periodistas y gremios culturales han advertido que herramientas de IA están siendo utilizadas para reproducir textos, imágenes, voces y estilos creativos sin autorización, lo que pone en riesgo los derechos de autor, la sostenibilidad laboral y la confianza en los contenidos que circulan en plataformas digitales.
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Uno de los principales temores expresados por el sector es que la ausencia de regulación permita la explotación masiva de obras humanas, sin reconocimiento ni compensación, debilitando así el valor del trabajo creativo y afectando directamente a quienes dependen de estas actividades como fuente de ingresos.
En el caso del periodismo, la discusión se intensifica por el impacto que la IA puede tener sobre la veracidad, la ética informativa y la responsabilidad editorial, especialmente cuando contenidos generados automáticamente son difundidos sin verificación o contexto, lo que podría facilitar la desinformación y erosionar la credibilidad de los medios.
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Frente a este escenario, diversas voces del ámbito cultural insisten en la necesidad de reglas claras, que permitan aprovechar el potencial tecnológico de la inteligencia artificial sin desconocer los derechos fundamentales de los creadores ni sustituir el trabajo humano de forma indiscriminada. La discusión ya no se limita al plano tecnológico, sino que se traslada al terreno de la democracia, la cultura y el acceso a información confiable.
Mientras algunos países avanzan en debates legislativos sobre el uso ético de la IA, en gran parte de la región persiste un vacío normativo. Para los sectores culturales, el desafío no es frenar la innovación, sino garantizar que su desarrollo se dé con responsabilidad, transparencia y respeto por quienes producen conocimiento, arte e información.

