El departamento del Huila se encuentra de luto tras confirmarse el fallecimiento del coronel Renato Solano, subdirector de la cárcel de Neiva, quien no sobrevivió a las graves heridas sufridas en un atentado terrorista la semana pasada. El oficial permanecía bajo pronóstico reservado en el Hospital Universitario Hernando Moncaleano Perdomo tras recibir impactos de bala en el tórax y el abdomen. Este trágico desenlace se suma a la muerte del hijo de 11 años del director del centro penitenciario, Édgar Enrique Rodríguez, quien falleció en el lugar de los hechos.
El ataque armado ocurrió el pasado martes a las 6:53 de la mañana en el sector de Los Olivos, sobre la Ruta 45, vía que conecta a Neiva con el municipio de Rivera. Según los reportes oficiales, sujetos en motocicleta interceptaron el vehículo oficial y dispararon en al menos seis ocasiones contra los ocupantes. Las autoridades investigan si el atentado está relacionado con las labores de la nueva administración del centro penitenciario, la cual había asumido el control de la cárcel apenas una semana antes del suceso, enfrentando posibles retaliaciones de grupos criminales.
Este hecho ha encendido las alarmas sobre la seguridad de los funcionarios del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) en Colombia. Históricamente, el departamento del Huila ha sido corredor de diversos grupos armados al margen de la ley, y la situación de orden público en la Ruta 45 ha sido objeto de consejos de seguridad recurrentes. La muerte del coronel Solano y del menor de edad pone de manifiesto la vulnerabilidad de los servidores públicos que lideran los procesos de resocialización y control en las prisiones del país.
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La Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación han desplegado un operativo especial para dar con el paradero de los responsables, ofreciendo recompensas por información que permita su captura. Este ataque es considerado una de las agresiones más graves contra el sistema penitenciario en lo que va del año, afectando no solo la institucionalidad del Estado sino también golpeando la fibra más sensible de la sociedad al cobrar la vida de un niño. La comunidad de Neiva exige justicia y medidas de protección efectivas para evitar que hechos similares se repitan.

