La economía colombiana registró un crecimiento del 1,5% en enero de 2026, según el reciente Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE) revelado por el DANE. Aunque el país encadena 19 meses consecutivos en terreno positivo, la cifra evidencia una clara desaceleración al compararse con el 1,95% alcanzado en el mismo mes de 2025 y el 1,76% de diciembre pasado. Este enfriamiento del aparato productivo se explica principalmente por el retroceso de las actividades primarias (agricultura, minería y pesca), que sufrieron una caída del 2,39%, un comportamiento negativo que no se observaba desde principios del año anterior.
Expertos del sector, como el exministro de Agricultura Andrés Valencia, advierten que la «locomotora del agro» está perdiendo fuerza debido a la revaluación del peso y la caída en la producción cafetera. A este panorama se suman factores externos como la guerra en Irán, que amenaza con elevar los costos de los fertilizantes, impactando directamente la estructura de costos de los productores locales. Por su parte, la actividad extractiva también muestra señales de fatiga; según Campetrol, el promedio de taladros activos (110 equipos) aún no logra recuperar los niveles máximos registrados a finales de 2023, lo que limita el dinamismo del sector energético.
Desde la perspectiva del consumo, Camilo Herrera, presidente de Raddar, señala que la moderación del gasto de los hogares está frenando al comercio. El análisis sugiere que, con un aumento salarial cercano al 6% y una inflación que roza ese mismo nivel, la capacidad de compra de los colombianos está a punto de entrar en terreno negativo. Este escenario, sumado al incremento en las tasas de interés, genera una presión adicional sobre el sector comercial, que aunque no decrece, avanza a una velocidad significativamente menor a la proyectada inicialmente para este arranque de año.
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Pese a los datos locales de enero, organismos internacionales como la Cepal han ajustado al alza sus pronósticos de crecimiento para Colombia en el consolidado anual, lo que plantea un escenario de contrastes. No obstante, el gremio empresarial representado en el Consejo de Empresas Americanas ha lanzado alertas sobre las «graves consecuencias» que una eventual descertificación podría traer para la estabilidad económica. La prioridad para el primer trimestre de 2026 será monitorear si esta desaceleración es coyuntural o si requiere ajustes urgentes en la política monetaria y fiscal para evitar un estancamiento prolongado.


