Bogotá marca un hito en su infraestructura con el inicio de la construcción del Corredor Carrera Séptima, un proyecto ambicioso que transformará la movilidad del borde nororiental de la ciudad. Las obras, que arrancaron formalmente este lunes 30 de marzo, se concentran inicialmente en el tramo comprendido entre las calles 119 y 121, en sentido norte-sur. Según informó Orlando Molano, director del IDU, esta etapa de construcción sucede a una fase de preconstrucción extendida para optimizar diseños y mitigar riesgos, asegurando que se cumpla el contrato de $1.85 billones heredado de la administración anterior pero fortalecido técnicamente por la actual alcaldía.
El proyecto abarca 11.56 kilómetros de longitud, divididos en tres grandes grupos de intervención que van desde la calle 99 hasta la calle 200. Una de las apuestas más fuertes es la movilidad eléctrica y sostenible, ya que el corredor contará con un patio-portal de 80,000 m² destinado a una flota de más de 150 buses eléctricos. Además de los carriles exclusivos para TransMilenio, se garantizarán dos carriles para tráfico mixto en todo momento, evitando el colapso vehicular en esta arteria vital. Como novedad técnica, se implementará la tecnología pipe jacking (tuneladora) entre las calles 99 y 102 para agilizar procesos y reducir el impacto en superficie.
En términos de urbanismo y medio ambiente, la Séptima experimentará una renovación sin precedentes. El espacio público se duplicará, pasando de 200,000 m² a casi 400,000 m² de andenes y zonas verdes, incluyendo una ciclorruta continua por el costado occidental. La gestión ambiental es prioritaria: se plantarán más de 4,000 nuevos árboles nativos (como Nogales y Laureles de cera) y se instalarán cerca de 400 Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS). Estos sistemas son fundamentales para mitigar inundaciones críticas y mejorar la calidad del agua lluvia que fluye desde los Cerros Orientales.
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Finalmente, los ajustes realizados bajo la administración del alcalde Carlos Fernando Galán buscan una ejecución más eficiente y segura. Se rediseñaron las estaciones para reducir la evasión y se incluyó la reconstrucción del puente de la calle 100 para mejorar la conectividad con la Avenida 68. Este corredor no solo eliminará los embudos históricos entre las calles 183 y 200, sino que beneficiará directamente a 133,000 pasajeros diarios, conectando de forma fluida proyectos estratégicos como Accesos Norte II y la Avenida El Polo, consolidando así una Bogotá más interconectada y resiliente.


