Lo que inicialmente fue reportado como una tragedia vial cerca del Jardín Botánico de Bogotá, ha dado un giro escalofriante tras las investigaciones de la Fiscalía. La muerte de Karen López y su bebé de tan solo 10 meses, ocurrida la madrugada del 12 de diciembre, es procesada ahora como un presunto doble homicidio. El principal sospechoso es su expareja, Hugo Fernando Silva Soto, un comerciante de autos de 32 años, quien actualmente se encuentra en prisión enfrentando cargos por feminicidio agravado, homicidio agravado y ocultamiento de pruebas.
Las inconsistencias en el relato de Silva Soto fueron la clave para desmoronar su coartada. El hombre aseguró que el siniestro ocurrió mientras le enseñaba a Karen a parquear; sin embargo, los peritajes técnicos revelaron que la posición del asiento del conductor hacía imposible que la mujer estuviera al volante. Además, las pruebas forenses de Medicina Legal fueron devastadoras: el bebé falleció por una agitación violenta antes del choque, mientras que Karen presentaba una herida mortal en la arteria carótida causada con un arma cortopunzante, descartando así un deceso por impacto accidental.
Un detalle técnico fundamental en el proceso fue el uso de Luminol dentro del vehículo Volkswagen Golf de placas MSR-348. Aunque el interior parecía estar en orden, el reactivo químico detectó rastros de sangre en el techo, la barra de cambios, el descansabrazos y hasta en el baúl, lo que confirmaría que la escena fue meticulosamente limpiada antes de que las autoridades llegaran al lugar. Estos hallazgos sugieren una planificación para encubrir el ataque violento bajo la fachada de un choque contra un árbol.
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El trasfondo del caso revela tensiones previas, ya que la pareja, que se conoció por la aplicación Tinder, tenía programada una prueba de ADN para el menor pocos días después del crimen. Los últimos mensajes de Karen con su madre y los testimonios recaudados por los investigadores del caso reconstruyen una noche que comenzó con normalidad y terminó en una tragedia planeada. Hoy, la ciudad clama por justicia ante este desgarrador suceso que pone de presente la urgencia de fortalecer las rutas de protección para mujeres y menores en la capital.

