Estados Unidos sacó a Venezuela de la relación de países que han fallado de manera demostrable en sus compromisos antidrogas, mientras mantuvo a Colombia en esa categoría. La decisión, anunciada el 16 de septiembre, reordena el trato de Washington hacia ambos países sin sacarlos de la lista de territorios relevantes para la producción o el tránsito de drogas ilícitas.
El contraste entre Caracas y Bogotá
El informe anual que Washington presenta ante el Congreso retiró a Venezuela de la lista de países considerados incumplidores y dejó a Colombia entre los Estados señalados por no haber realizado esfuerzos sustanciales frente a sus obligaciones internacionales de control de drogas. Afganistán, Bolivia y Birmania también aparecen con esa calificación.
Para Colombia, el presidente Donald Trump concedió un waiver, o excepción, para mantener la asistencia estadounidense al considerar que esta cooperación es vital para los intereses nacionales de Estados Unidos. La determinación evita que la descertificación derive en un corte automático de la cooperación en seguridad.
La evaluación abarca los 12 meses anteriores. Ese periodo transcurrió casi por completo durante el gobierno de Gustavo Petro, mientras Abelardo De La Espriella llevaba poco más de un mes en la Presidencia, de acuerdo con la explicación incorporada en la determinación estadounidense.
Trump responsabilizó al gobierno anterior por la permanencia de Colombia en la categoría y expresó respaldo a De La Espriella. El mandatario estadounidense planteó que reconsiderará el estatus del país si hay avances en la erradicación agresiva de coca y el desmantelamiento de redes narcoterroristas durante el próximo año.
Dudas sobre la decisión venezolana
El cambio para Venezuela ocurre después de que el país permaneciera durante 21 años en la lista de naciones que, para Estados Unidos, incumplían sus compromisos antidrogas. Washington sostuvo que los pasos adoptados bajo la presidencia interina de Delcy Rodríguez justificaban retirar esa designación.
Todd D. Robinson, embajador de Estados Unidos en Venezuela entre 2017 y 2018, cuestionó que el cambio de posición frente a Caracas pueda explicarse únicamente por resultados antidrogas. En su lectura, la decisión forma parte de la política de la administración Trump hacia el gobierno de Delcy Rodríguez y Jorge Rodríguez.
El exdiplomático señaló que existen antecedentes y acusaciones sobre integrantes de la cúpula venezolana vinculados con actividades de narcotráfico. Por ello, puso en duda que la situación haya cambiado de manera tan drástica en poco tiempo como para sustentar la nueva clasificación.
Durante la entrevista, Robinson también abordó el llamado Cartel de los Soles. Afirmó que hay elementos que respaldan la existencia de esa estructura y la vinculación de Nicolás Maduro con este, pese a que la decisión estadounidense modificó la categoría asignada a Venezuela.
Cooperación y lectura política
Robinson consideró posible que haya una mayor cooperación entre organismos estadounidenses y autoridades venezolanas. Sin embargo, sostuvo que no está justificado afirmar que Venezuela colabora mejor que Colombia, Perú, Bolivia u otros países de la región.
El exembajador diferenció el contenido técnico del informe de la decisión que adopta el presidente. A su juicio, el informe siempre es un informe basado en datos, pero la decisión del presidente es una decisión política, con capacidad de enviar señales y modificar el tono de los vínculos bilaterales.
También afirmó que existen evidencias de apoyo del régimen venezolano al ELN. Robinson interpretó que la administración Trump busca mostrar una mejora en la relación entre Washington y Caracas, una lectura que vinculó con el retiro de Venezuela de la lista.
En el caso colombiano, la excepción mantiene la asistencia estadounidense, pero la descertificación se conserva por segundo año consecutivo. La posibilidad de levantarla en 2027 quedó ligada a los resultados que Washington espera en erradicación de coca y desmantelamiento de organizaciones criminales.











