La cotización del dólar por debajo de los $3.700 en Colombia confirma una tendencia bajista que viene tomando fuerza en las últimas semanas y cuyos efectos no son iguales para todos los sectores. La caída de la divisa ha estado impulsada principalmente por la venta de deuda externa del Gobierno, un movimiento anticipado por el mercado que aumentó la oferta de dólares y presionó la tasa de cambio a la baja.
A esto se sumó la expectativa de nuevas emisiones de bonos internacionales, con plazos de tres, cinco y siete años, lo que llevó a inversionistas institucionales a vender dólares de forma preventiva. Aunque en la jornada previa se observó un leve rebote, la divisa abrió este viernes 16 de enero en $3.690, un alza de apenas $2,68 frente a la TRM de $3.687,32, manteniéndose claramente por debajo del umbral de los $3.700.
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De acuerdo con Juan Pablo Viera, CEO de JP Tactical Trading, un dólar más barato actúa como un freno para los precios de las importaciones, lo que puede traducirse en alivios en el costo de vida, especialmente en centros urbanos y en bienes de consumo masivo. En este escenario, importadores y deudores en moneda extranjera resultan entre los principales beneficiados.
El panorama es menos favorable para el sector exportador. En una economía como la colombiana, dependiente de productos primarios cotizados en dólares como café, flores y banano, una tasa de cambio más baja reduce los ingresos en pesos y presiona la rentabilidad empresarial. Además, la mayor competitividad de los bienes importados puede afectar a la industria local, especialmente a los sectores con menores niveles de productividad y diferenciación.

