Efectivos en la Policía Nacional de Colombia; La Policía Nacional de Colombia ha experimentado cambios profundos en su composición de personal entre 2020 y el primer trimestre de 2025, revelando una transformación estructural que demanda un análisis cuidadoso. Los datos muestran una disminución general del 8.5% en el nivel ejecutivo, pasando de 131 mil en 2020 a 120 mil en 2025, pero esta reducción no ha sido uniforme ni equilibrada.
Un fenómeno particularmente llamativo es el contraste entre el explosivo crecimiento de subintendentes (255%) y la dramática reducción de patrulleros (40.3%), mientras los subintendentes pasaron de 12,845 a 45,720, los patrulleros cayeron de 97,550 a apenas 58,197. Esta disparidad plantea serias interrogantes sobre el equilibrio real entre mandos y operativos, mencionando además los significativos impactos en el presupuesto de funcionamiento de la entidad, especialmente cuando consideramos que, aunque los subintendentes realizan labores de patrullaje, su multiplicación exponencial no necesariamente compensa la pérdida de efectivos en la base.

El cuerpo de oficiales presenta su propia dinámica. En esta se observa una reducción general del 4.3%, pero con variaciones significativas; por ejemplo, los coroneles disminuyeron 51.9%, los tenientes 28%, mientras los tenientes coroneles aumentaron 53.6%. Esta redistribución sugiere una concentración de liderazgo al interior de la estructura jerárquica que podría estar afectando los mecanismos de supervisión, control y liderazgo operativo en el terreno.
La formación de nuevos efectivos muestra un incremento. Tras alcanzar un máximo de 26,118 alumnos en 2024; ahora bien, en 2025 son 18.083 en lo corrido del primer trimestre. Esta volatilidad, combinada con la aparición masiva de los «patrulleros de policía», revela una estrategia de reclutamiento y capacitación que parece más reactiva que planificada.
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Estas transformaciones ocurren en un contexto donde el personal no uniformado se mantuvo estable en alrededor de 4 mil efectivos, lo que descarta que la burocratización sea el factor principal detrás de los cambios. Sin embargo, los datos revelan una estructura operativa desbalanceada en la Policía Nacional. Con una fuerza de 58,197 patrulleros – el núcleo operativo de la institución, solo existen 1,230 tenientes y 1,334 subtenientes para dirigirlos.
Esto significa que por cada 100 agentes en la primera línea de acción, hay apenas 2 tenientes y 2 subtenientes disponibles para supervisión y mando.

cómo reconfigurar la fuerza policial sin comprometer su operatividad. La reducción de efectivos operativos, sumada a los cambios en los mandos medios, cuestiona la capacidad real de mantener presencia territorial efectiva. Estas cifras no solo revelan problemas puntuales, sino que demandan una evaluación urgente para verificar si la nueva estructura realmente atiende las demandas de seguridad nacional.
Es determinante el establecimiento de estrategias y planes de mejora para equilibrar la distribución:
• Rotación programada: Establecer ciclos entre labores administrativas y operativas (ej.: 70% en campo, 30% en oficinas), asegurando experiencia sin saturar áreas.
• Digitalización de procesos: Reducir personal en oficinas mediante software de gestión, reasignando efectivos a zonas críticas.
• Formación dual: Capacitar a subintendentes e intendentes en tareas administrativas y operativas para flexibilizar su rol.
• Revisión de ascensos: Vincular promociones a necesidades territoriales, evitando concentración en rangos medios.