A pesar de que se espera un crecimiento económico del 1,7 % en 2024 y una caída de la inflación al 4,8 %, la pobreza estructural en Colombia sigue siendo un gran desafío. Así lo señala la Fundación Microfinanzas BBVA en su último informe de impacto, donde se destaca que problemas como la informalidad laboral, la desigualdad de género y la falta de acceso a servicios básicos continúan obstaculizando el avance de millones de familias.
Estefany García, directora de la Fundación, menciona que Colombia enfrenta una pobreza que es multidimensional, feminizada y territorial, y que no se puede resolver solo con cifras macroeconómicas positivas. “Para que un emprendedor logre salir de la pobreza, necesita al menos tres ciclos de crédito. El crecimiento es útil, pero no cambia las realidades estructurales”, afirmó.
El estudio advierte que el 55,2 % de los trabajadores se encuentra en la informalidad, y esta cifra se eleva al 83 % en las áreas rurales. Además, las mujeres siguen enfrentando desventajas: solo el 52,3 % participa en el mercado laboral y su tasa de desempleo es del 12,8 %, cuatro puntos más que la de los hombres.
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También persisten déficits en vivienda, salud, agua y saneamiento. El 5 % de los hogares vive en condiciones precarias y el 42 % tiene techos inadecuados. Aunque el 98,6 % tiene acceso a internet, muchos no pueden usar herramientas digitales por falta de datos o habilidades, lo que amplía la brecha de pobreza digital.
Expertos de la Cepal insisten en que el ingreso por sí solo no basta. Las soluciones deben ser integrales, con inversión pública sostenida y políticas de largo plazo que superen la lógica asistencialista.
“La realidad estructural de la pobreza exige más que crecimiento económico: requiere infraestructura, inclusión y protección social”, concluyó García.