Esta semana en la capital del país, se registró un nuevo caso de la denominada «justicia por mano propia» en el centro de Bogotá. Los hechos ocurrieron exactamente en la Carrera 27 con Calle 6, en el corazón de la localidad de Los Mártires, donde un grupo de ciudadanos interceptó a un sujeto que, minutos antes, habría sido sorprendido cometiendo un hurto en el sector. La reacción de la comunidad fue inmediata, rodeando al presunto delincuente antes de que lograra emprender la huida.
La situación escaló rápidamente cuando los presentes decidieron agredir físicamente al individuo, en un acto de retaliación por los constantes robos que azotan a los comerciantes y residentes de la zona. Entre gritos y súplicas, el sujeto pedía a sus captores que detuvieran la agresión, mientras la comunidad manifestaba su hartazgo ante la percepción de impunidad y la falta de presencia policial constante en puntos críticos de esta localidad.
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Expertos en seguridad urbana advierten que estos linchamientos, aunque son una respuesta al sentimiento de desprotección, pueden acarrear consecuencias legales graves para los participantes. Según cifras recientes, la localidad de Los Mártires sigue siendo uno de los puntos con mayores índices de hurtos a personas en la capital, lo que ha llevado a que los vecinos se organicen en frentes de seguridad informales que, en ocasiones, terminan en actos violentos contra los sospechosos.
Finalmente, las autoridades hicieron un llamado a la ciudadanía para que, tras interceptar a un delincuente, lo entreguen de inmediato a la Policía Metropolitana de Bogotá sin recurrir a la violencia física. El uso de la fuerza por parte de civiles no solo complica el proceso de judicialización del capturado, sino que desdibuja el marco de legalidad.

