La industria del cine tiene un nuevo monarca. El estreno de Michael, la esperada película biográfica sobre Michael Jackson, ha sacudido las salas de todo el mundo al convertirse en el debut más exitoso de la historia para una biopic. Con una recaudación global de 217 millones de dólares en su primer fin de semana, la cinta ha dejado atrás a gigantes del género como Bohemian Rhapsody (124 millones) y Oppenheimer (180 millones).
Protagonizada por Jaafar Jackson, sobrino del artista, la película ha logrado lo que parecía imposible: movilizar a todos los grupos demográficos hacia las salas de cine, un éxito que el presidente de Lionsgate, Adam Fogelson, atribuye a una respuesta masiva y entusiasta de la audiencia.
Una brecha insalvable entre fans y críticos
A pesar de las cifras astronómicas, la película ha encendido un debate feroz. En el portal Rotten Tomatoes, la desconexión es total: mientras el público le otorga una calificación casi perfecta del 97 %, la crítica especializada la castiga con un amargo 38 %.
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La visión de los expertos: Medios como la BBC han calificado la obra como «insulsa», mientras que la revista Empire la describe como una «máquina de hacer dinero».
El respaldo de los seguidores: Críticos de The Hollywood Reporter señalan que, para los fans de toda la vida, la película cumple con creces al ofrecer una producción visualmente impecable que utiliza las voces originales del cantante en los números musicales.
La gran ausencia: ¿Por qué se omitieron las controversias?
El punto más polémico de la producción dirigida por Antoine Fuqua es la decisión de no abordar las acusaciones de abuso sexual infantil que marcaron la vida del cantante. Aunque originalmente se planeaba incluirlas en el tercer acto, un obstáculo legal cambió el rumbo del filme: el descubrimiento de un antiguo acuerdo de confidencialidad que los herederos tenían prohibido mencionar por contrato.
Como solución, la narrativa de la película fue reeditada para concluir en 1988, evitando así el periodo más turbulento de Jackson. Esta maniobra ha sido duramente criticada por medios como The Telegraph, que consideran que omitir las sombras del artista constituye un «problema fatal» para la credibilidad del relato.


