Los recursos del BID para el empalme que anunció el presidente electo Abelardo de la Espriella —USD 60 millones que describió como “no reembolsables”— desataron un pulso político sobre su naturaleza y sobre el destino del dinero, con reclamos de claridad desde el Pacto Histórico y defensas desde el Centro Democrático.
El anuncio: “Empalme Anticorrupción” y un monto de USD 60 millones
De la Espriella informó en X que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) destinaría 60 millones de dólares no reembolsables para respaldar el proceso de empalme con el Gobierno saliente del presidente Gustavo Petro. En ese mensaje resaltó el trabajo conjunto con el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo.
El presidente electo afirmó que más de 400 personas han trabajado por más de seis meses en la preparación del empalme. También sostuvo que su administración recibiría “el desastre que nos están dejando”, y presentó el proceso como un mecanismo “anticorrupción” para asegurar transparencia en la transferencia de mando.
Luego, en una comunicación fechada el 1 de julio y divulgada por el movimiento Defensores de la Patria, De la Espriella fijó ejes para la transición con énfasis en la lucha anticorrupción, la reconstrucción institucional y el rediseño del Estado. En ese texto escribió: “Aquí nadie tiene corona”.
Cruce por los recursos del BID para el empalme: Quilcué cuestiona y Cabal responde
La representante a la Cámara electa Aida Quilcué (Pacto Histórico) cuestionó que “un empalme nunca ha requerido ese tipo de financiación”. Según su postura, esos recursos “no son un regalo” y podrían convertirse en deuda, además de abrir la puerta a condicionamientos para el país.
Desde el Centro Democrático, la exsenadora María Fernanda Cabal replicó que, al tratarse de recursos “no reembolsables”, no constituirían deuda ni generarían intereses. “Esta cooperación técnica no es un préstamo, no engañe”, afirmó al refutar la interpretación de Quilcué.
Qué piden que se aclare: uso del dinero, software y tamaño del presupuesto
En 6AM W de Caracol Radio, el representante del Centro Democrático Jaime Arizabaleta señaló que no hace parte del equipo oficial de empalme y que sus opiniones previas en redes corresponden a posturas personales. Aun así, dijo que, según la información que conoce, el apoyo se concentraría en herramientas tecnológicas para revisar la información entregada por la administración saliente.
Arizabaleta agregó que el empalme se aborda en 22 mesas técnicas y que hay más de mil personas vinculadas ad honorem. En su explicación, “lo que cuesta ahí es el software” que permitiría detectar irregularidades y presuntos casos de corrupción, y sostuvo que, según su conocimiento, el BID lo donaría y “no es reembolsable”.
También desde el Pacto Histórico, la representante electa Ana Erazo cuestionó la cifra anunciada y pidió claridad sobre su destino. Recordó que en la transición entre el gobierno de Iván Duque y el de Gustavo Petro participaron miles de profesionales voluntarios sin un presupuesto similar, y preguntó: “¿Qué software vale todo ese dinero?”.
Mientras el presidente electo sostiene que instaló el “Empalme Anticorrupción” el 30 de junio de 2026, con el liderazgo de Restrepo, la controversia se mantiene alrededor de si el anuncio corresponde a cooperación técnica y en qué rubros se aplicaría el monto divulgado.













