La carrera por la Casa de Nariño sigue sumando capítulos de alta tensión jurídica y política. En un fallo clave, la Sección Quinta del Consejo de Estado rechazó una demanda que pretendía tumbar la inscripción del reconocido abogado Abelardo de la Espriella como aspirante a la Presidencia de la República. Con esta decisión, el alto tribunal deja en firme, por ahora, su participación en la contienda electoral.
El recurso judicial buscaba tumbar el acto administrativo del Consejo Nacional Electoral (CNE) que avaló su postulación, argumentando que el litigante no cumplía con las exigencias constitucionales debido a que ostenta tres nacionalidades distintas. Sin embargo, los argumentos del tribunal cerraron esa puerta de golpe.
El argumento técnico que blindó al polémico abogado
La demanda interpuesta señalaba que De la Espriella posee la ciudadanía colombiana, la italiana y la estadounidense, y que al no haber renunciado a ninguna de ellas, vulneraba las normas de acceso a los cargos de elección popular en Colombia.
No obstante, la ponencia del magistrado Omar Joaquín Barreto Suárez determinó que la demanda se cayó por improcedente. Según explicó el Consejo de Estado, la inscripción de una candidatura ante el CNE es un trámite puramente administrativo y de trámite, no una decisión definitiva de fondo que pueda ser sometida a un control judicial en esta fase temprana del proceso.
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“Revisado el contenido de la demanda, el despacho advierte que el acto demandado no constituye un acto susceptible de control judicial, pues no contiene una decisión de fondo que culmine una actuación administrativa”, reza el fallo de la corporación.
La tormenta por el juramento a los Estados Unidos
A pesar del alivio jurídico que le otorgó el Consejo de Estado, la candidatura presidencial abelardo de la espriella sigue en el ojo del huracán. Hace apenas unos días, un bloque de 20 exmagistrados de las altas cortes (Corte Constitucional, Corte Suprema y el mismo Consejo de Estado) encendió el debate público al cuestionar éticamente la postulación del líder del movimiento Defensores de la Patria.
El centro de la discordia no es su pasaporte italiano —el cual la ley colombiana permite bajo la figura de la doble nacionalidad sin conflictos jurídicos— sino su ciudadanía estadounidense. Los expertos explicaron que para obtener la nacionalidad norteamericana se exige un riguroso juramento de naturalización que incluye textualmente:
«Renuncio absoluta y enteramente y abjuro de toda lealtad y fidelidad a cualquier estado o soberanía extranjera (…) que apoyaré y defenderé la Constitución y las leyes de los Estados Unidos de América contra todos los enemigos, extranjeros y nacionales».
Para los juristas que firmaron el documento de protesta, este juramento genera un evidente «conflicto de lealtad nacional». Argumentan que las obligaciones legales con Washington resultan incompatibles con las responsabilidades de un presidente de Colombia, quien está obligado constitucionalmente a anteponer los intereses de la soberanía colombiana por encima de cualquier otra potencia extranjera, incluso en eventuales escenarios de tensión diplomática. Por ahora, De la Espriella sigue en el tarjetón, pero el debate ético y legal está lejos de terminar.

