Las calles de la localidad de Antonio Nariño se convirtieron en el escenario de uno de los golpes más contundentes contra el tráfico de estupefacientes en la capital en lo que va del año. En una acción coordinada entre la Seccional de Investigación Criminal (Sijín) y la Policía Metropolitana de Bogotá (Mebog), las autoridades lograron interceptar un cargamento de media tonelada de droga y capturar al hombre que la transportaba.
El resultado operativo se dio en un sector comercial del barrio Restrepo durante controles de rutina. En medio de las solicitudes de antecedentes y registros, los uniformados identificaron un vehículo particular que levantó sospechas de inmediato, pues ya venía siendo rastreado por su presunta vinculación con redes de microtráfico locales. Al notar el cerco policial, el conductor intentó maniobrar para evadir el puesto de control, lo que desató la rápida reacción de las patrullas.
El millonario cargamento iba camuflado en lonas
Tras interceptar el automotor a las pocas cuadras, los investigadores procedieron a realizar una inspección minuciosa del interior y de la parte posterior del vehículo. La sorpresa de los agentes llegó al descubrir 15 lonas industriales que escondían en su interior un total de 512 paquetes prensados de una sustancia vegetal que, tras las pruebas técnicas, dio positivo para marihuana.
El pesaje oficial arrojó un peso neto de 514 kilogramos de la sustancia. Según los peritos judiciales, este cargamento representaba la distribución de aproximadamente 514.000 dosis individuales que terminaron fuera de circulación, asestando un fuerte impacto financiero a las organizaciones criminales, dado que el valor de la mercancía ilícita supera los 400 millones de pesos.
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El destino final de la droga era Soacha
Las líneas de investigación preliminares sugieren que la incautación de marihuana en Bogotá evitó el desabastecimiento de varias redes criminales periféricas. El cargamento no pretendía quedarse en la capital, sino que tenía como destino final el municipio vecino de Soacha, lugar donde se planeaba dosificar la hierba para distribuirla de forma ilegal en parques, entornos escolares y puntos de expendio fijos.
Tanto el conductor detenido —un joven de 29 años— como el vehículo inmovilizado y los estupefacientes fueron trasladados bajo estrictas medidas de seguridad a una Unidad de Reacción Inmediata (URI). El capturado quedó a disposición de la Fiscalía General de la Nación para responder en audiencias de control de garantías por el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes.
Las dudas que deja el operativo
Aunque la Policía Nacional celebra este resultado que eleva a más de dos toneladas la marihuana decomisada en la ciudad durante el 2026, la investigación deja varios cabos sueltos. Hasta el momento, las autoridades no han revelado la ruta de origen del vehículo ni desde qué departamento del país provendría el cargamento.
Asimismo, se desconoce la identidad de los enlaces del narcotráfico que coordinaban la entrega en Cundinamarca, confirmando que, a pesar del decomiso y la captura del transportador, el verdadero núcleo de la estructura criminal sigue operando desde la clandestinidad.

