El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos ha marcado un hito en la política exterior este martes al flexibilizar significativamente las restricciones económicas sobre Venezuela. A través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), se emitieron licencias generales que permiten a empresas de servicios petroleros retomar operaciones estratégicas en suelo venezolano. Este giro se produce en el marco de la nueva realidad política en Caracas, tras la captura de Nicolás Maduro y la designación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada, bajo un proceso de transición supervisado.
Las licencias autorizan específicamente el suministro de artículos y servicios esenciales, así como transacciones clave para el funcionamiento de puertos y aeropuertos. No obstante, el punto más relevante es la apertura para que firmas estadounidenses realicen actividades de exploración, desarrollo y producción de hidrocarburos bajo condiciones específicas. Esto incluye desde el mapeo geológico hasta el análisis de yacimientos, pasos fundamentales para rehabilitar la industria tras años de desinversión y sanciones.
Pese a la apertura, la administración de Donald Trump mantiene una vigilancia estricta sobre las alianzas geopolíticas. El documento de la OFAC es enfático al prohibir cualquier transacción que involucre a entidades de Rusia, Irán, Corea del Norte o Cuba. Asimismo, se restringen operaciones con empresas conjuntas que tengan propiedad o control radicado en China, blindando así la infraestructura petrolera de la influencia de los tradicionales aliados del antiguo régimen de Maduro.
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Este proceso de reconstrucción de la infraestructura energética comenzó formalmente el 7 de enero de 2026, tras una intervención militar que reconfiguró el panorama regional.
Colprensa

