La confrontación política en Washington ha alcanzado un nuevo punto crítico. El presidente de la Comisión de Supervisión del Congreso de EE. UU., el republicano James Comer, confirmó que no accederá a la petición del matrimonio Clinton de realizar una audiencia pública. En su lugar, Bill y Hillary Clinton deberán comparecer en dos sesiones a puerta cerrada, programadas para el 26 y 27 de febrero de 2026. Según Comer, esta decisión busca evitar que la investigación sobre la red del delincuente sexual Jeffrey Epstein se transforme en un «circo mediático», priorizando la obtención de pruebas sobre el espectáculo televisivo.
La exsecretaria de Estado, Hillary Clinton, había desafiado abiertamente a Comer a través de redes sociales, exigiendo una audiencia con cámaras encendidas bajo el principio de transparencia. No obstante, la Comisión sostiene que el formato privado es el estándar para este tipo de deposiciones de alto perfil. Para mitigar las acusaciones de opacidad, el congresista aseguró que el contenido de los testimonios, incluyendo transcripciones, videos y fotografías, será publicado íntegramente una vez concluyan los interrogatorios, permitiendo que el escrutinio público se base en la sustancia de las declaraciones.
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La investigacion se centra en los lazos históricos entre el expresidente Bill Clinton y Epstein. Registros desclasificados por el Departamento de Justicia sugieren que el magnate visitó la Casa Blanca en al menos 17 ocasiones durante la administración demócrata en los años 90. Además, Comer ha enfatizado que Clinton realizó aproximadamente 27 vuelos en el avión privado de Epstein, conocido como el «Lolita Express», y que existen pruebas fotográficas que sitúan al exmandatario en propiedades del fallecido multimillonario, incluyendo imágenes en entornos informales que han generado gran controversia.
Mientras los Clinton califican la citación como una maniobra política, la vocería de la Comisión ha sido tajante al señalar que la pareja intenta «distorsionar los hechos». La estrategia republicana busca determinar si existió algún tipo de tráfico de influencias o encubrimiento que favoreciera las actividades ilícitas de Epstein durante décadas.
Colprensa

