Un enfrentamiento sin precedentes ha fracturado la cúpula del Gobierno Nacional. El presidente Gustavo Petro y la actual embajadora en el Reino Unido, Laura Sarabia, protagonizan una fuerte controversia tras las graves acusaciones del mandatario por presuntos saqueos en el sistema de salud. Petro afirmó públicamente que Sarabia habría influido en la designación de interventores que terminaron involucrados en el desvío de recursos públicos, lo que provocó una respuesta inmediata y judicial por parte de la diplomática desde Londres.
A través de su defensa, liderada por la abogada Lina Sandoval, la embajadora solicitó a la Fiscalía General de la Nación la recolección de cámaras de seguridad del despacho presidencial y una declaración jurada del mandatario. Sarabia busca identificar a los responsables de lo que denomina «patrones de desinformación» en su contra. Como prueba de su inocencia, la apoderada anexó chats de WhatsApp que demostrarían que la gestión de la funcionaria fue transparente y que no participó en la selección de las hojas de vida de los interventores cuestionados.
La crisis estalló el pasado 27 de enero en la Casa de Nariño, cuando Petro cuestionó al exsuperintendente de Salud, Luis Carlos Leal, por haber confiado en los nombres presentados supuestamente por Sarabia. «Usted se dejó engañar… esos interventores fueron a hacer un ‘business’ con nosotros», sentenció el Jefe de Estado. Según Petro, este «engaño» no solo afectó las finanzas, sino que retrasó un año el cronograma de la reforma a la salud y los procesos de intervención a las EPS en crisis.
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Por su parte, Sarabia rechazó tajantemente los señalamientos, asegurando que su labor siempre fue «trazable» y que tanto el Presidente como el Ministro de Salud conocen la verdad. Esta ruptura es significativa, pues Laura Sarabia fue considerada la mujer más poderosa del palacio presidencial. Ahora, el caso pasa a manos de la Corte Suprema de Justicia, donde se deberá determinar si hubo una red de influencias para favorecer a terceros con dineros de la salud o si se trata de un error de apreciación del Ejecutivo.

