El mundo del entretenimiento en Colombia está de luto tras confirmarse el fallecimiento de Salvo Basile, el icónico actor y productor italiano que se convirtió en un hijo adoptivo de Cartagena de Indias. A sus 85 años, Basile dejó un legado imborrable en la industria cinematográfica y televisiva del país, tras haber llegado a territorio colombiano hace más de cinco décadas. El fallecimiento fue confirmado por el alcalde de la Heroica, Dumek Turbay, quien lamentó la partida de un hombre que dedicó su vida a promover la cultura y el arte desde la costa caribe.
Basile no solo fue un rostro recurrente en la pantalla, sino un gestor fundamental para el desarrollo del cine en Colombia. Su llegada al país se dio de manera fortuita en los años 60, cuando trabajaba como asistente de dirección; sin embargo, su amor por el realismo mágico colombiano lo llevó a establecerse definitivamente en Cartagena. Allí fue pieza clave en el Festival Internacional de Cine de Cartagena (FICCI), donde trabajó incansablemente para posicionar a la ciudad como un escenario de talla mundial para producciones extranjeras.
Durante su prolífica carrera, Salvo Basile participó en más de 30 producciones nacionales e internacionales, destacándose en obras como La vendedora de rosas, Prisioneros del amor y películas de la talla de La misión (donde compartió set con Robert De Niro). Su labor como productor de campo facilitó que grandes directores internacionales pusieran sus ojos en Colombia, transformando la percepción del país a través del lente. Su carisma y acento «italo-costeño» lo convirtieron en una figura entrañable para colegas y ciudadanos por igual.
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La partida de Basile marca el fin de una era para el cine regional. Su compromiso con el patrimonio histórico de Cartagena y su lucha por la dignificación de los actores locales dejan una huella profunda. Diversas figuras del arte y la política han expresado su pesar, recordando a Salvo no solo como el gran profesional que fue, sino como el hombre que, a pesar de haber nacido en Italia, siempre afirmó que su corazón latía al ritmo del Caribe colombiano.

